Las espinacas nos dan muchos problemas pero están tan ricas que seguimos intentándolo.
Primero fueron los pájaros, a los que de momento hemos ganado la batalla con la típica malla antipájaros y la estructura del invernadero.
Ahora es el calor, aunque hay variedades que llaman de verano, que aguantan más, las plantas que tenemos ahora están echando flores, así que teníamos que comerlas ya.

Estuvimos pensando qué receta hacer para comérnoslas de una sentada, pero nos acordamos a tiempo de que tenemos desde hace poco el libro de Mariano Bueno, "
del huerto a la despensa"... está cargado de ideas para esos momentos en los que la producción puede desbordarnos. Y en este caso nos hemos decidido por la clásica opción de congelarlas, que es muy sencillo y nosotros compramos espinacas congeladas en invierno para emergencias.
CÓMO CONGELARLAS PASO A PASO:
1. Separar las hojas de espinaca que estén estropeadas (amarillentas, con los bordes marrones...) de las que vas a congelar
2. Lavar brevemente las hojas que has seleccionado
3. Una vez que tenemos las hojas que vamos a congelar hay que
escaldarlas una vez durante 2 minutos. Y no sé vosotros, pero nosotros no teníamos ni idea de que era escaldar. La definición dice que escaldar es introducir algo en agua hirviendo, pero la clave en la cocina es que después del calor hay que enfriar rápidamente las hortalizas para detener la cocción. También es importante respetar el tiempo que recomienden para cada caso, 2 minutos para las espinacas.
Pero buscando hemos encontrado que el
escaldado al vapor es mejor que el escaldado con agua hirviendo ya que se pierden menos nutrientes. Así que buscando en la despensa encontramos un complemento de la cazuela que nunca le vimos la utilidad pero que no quisimos tirar por si acaso.
Entonces se hierven unos centímetros de agua en la cazuela y se coloca la cesta rígida encima con las hojas de espinacas. Éstas no tienen que tocar el agua ni deben estar muy apretadas, para que pueda circular el vapor fácilmente. Se tapan y se dejan el tiempo que recomienden. Al hacer el escaldado con vapor hay que contar un poquito más (aproximadamente un 30% del tiempo que recomienden) ya que es más lento.
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antes del escaldado |
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olla para escaldar |
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después del escaldado |
4. En cuanto pasa el tiempo del escaldado hay que
enfriar las hojas escaldadas pasando la cesta rígida por el
agua fría.
5. Una vez enfriadas
se colocan para congelar. Se puede hacer en bolsa, recipientes de plástico... lo importante es que preparemos paquetitos que tengan una proporción de espinacas similar a la que solemos usar en una comida para que no nos sobren cuando las descongelemos. Además no es bueno recalentar las espinacas pues la oxidación puede hacerlas peligrosas para la salud, así que es mejor comerlas de inmediato.
En este paso del congelado nos han surgido dudas, ya que recomiendan meterlas en la zona de frío máximo durante unas horas y luego ajustar el termostato a -18ºC... nuestro frigorífico tiene tantos años que no tiene ni compartimentos ni termostato con los grados, así que simplemente las metimos en el congelador, esperemos que no haya ningún problema.
6. Por último en el libro de Mariano Bueno recomiendan
etiquetar todos los productos que congelemos para saber cuanto tiempo llevan, incluso llevar una libreta para seguir las recetas que hacemos, que tal resultaron... nosotros todavía no hemos llegado a ese nivel pero por si acaso, hemos seguido el consejo.
Cuando queramos comer estas espinacas las meteremos en agua hirviendo durante 10-15 minutos y estarán listas para comer. ¡Qué risottos más ricos vamos a hacer!