El sábado tuvimos taller de bricolaje en el patio. Queríamos regalar entre todos los amigos algo a JuanCar para que cultivara en la terraza de su piso. El año pasado tuvo unos tomates en macetas y ya sabéis que esto engancha.
Miramos mesas de cultivo en las tiendas pero nos parecieron carísimas para nuestro ajustado presupuesto, así que nos lanzamos a la piscina y decidimos hacerla nosotros mismos. Seremos la generación perdida pero no vamos a dejar de hacer cosas por no tener dinero...
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¡Nuestra gran obra! |
¡Así que nos pusimos manos a la obra!
Compramos una balda de las típicas estanterías de almacenaje de 90 x 50 cm, un listón de 2,4 m de largo para las patas y 4 listones de 90 cm para los refuerzos, un tablero grande que nos cortaron para hacer el cajón y tornillos, tuercas, arandelas... esto último fue lo que más nos costó, y menos mal que en Dueñas tenemos una ferretería de esas de toda la vida donde nos ayudaron ¡y hasta nos dejaron un atornillador eléctrico! Eso en la ciudad no pasa...
Para que veáis mejor los materiales y cómo lo montamos podéis verlo en esta serie de fotos:
1. Cortamos el listón de 2,4 m en 4 partes para
las patas. Quedan
a 60 cm pero no es bajo porque luego el cajón levanta la tierra y al final queda una altura de 85 cm, muy cómoda para trabajar.
2. Colocamos las patas en las cuatro esquinas de la balda metálica y las sujetamos con unos tornillos, unas arandelas para que no se pase el tornillo y unas eles entre la balda y la pata. Este es el paso que más guerra nos dio porque no sabíamos como se sujetaría mejor. ¡Después de dos horas tuvimos la primera pata puesta! Pero es lo que tiene ser novatos en esto del bricolaje ¡Esperemos que hayan quedado bien sujetas!
3. Para que las patas no se abran hicimos una estructura con los tablones más pequeños uniendo las patas entre sí para dar más estabilidad a la mesa.
4. La parte final de la mesa de cultivo: el cajón. Compramos una tabla grande que nos cortaron en el Leroy, con una altura de 25 cm. Lo sujetamos a los agujeros que tiene la base con unos tornillos y unas tuercas. En las esquinas también lo sujetamos con unas eles para evitar que se abra con el peso de la tierra.
5. Para el drenaje hicimos unos
agujeros en la balda de metal
y forramos todo el cajón con plástico para que dure más la mesa. Para forrarlo grapamos el plástico en la madera de los laterales.
6. Y por último el detalle de la balda de abajo. Aprovechamos dos tablitas que sobraban y malla de gallinero que teníamos del nuestro y le dimos el toque profesional a la mesa. Así tiene un sitio donde poner la regadera, las herramientas...
Nos lanzamos a la piscina con esta mesa de cultivo y a pesar del miedo de las primeras horas, al final quedamos muy contentos con el resultado. ¡Estamos hechos unos manitas! Lo pasamos genial y por 50 euros aproximadamente hicimos una buena mesa de cultivo. Ahora JuanCar lo tiene que preparar con tierra, que ya tiene plantas esperando a ser trasplantadas... ¡Queremos ver fotos!