El aloe vera es una planta que se ha puesto de moda en los últimos tiempos y ya podemos ver cremas, champús y todo tipo de productos que se anuncian diciendo que tienen gel de aloe vera. Pero su uso ya estaba extendido en antiguas civilizaciones como los egipcios, los persas o los mayas.
Muchas veces compras productos que dicen tener aloe pero luego la realidad es que tienen una cantidad tan pequeña que es difícil que se aprecie. Por eso nos gusta tener esta planta en casa. El gel que hay dentro de la hoja es una buena solución en caso de picaduras de insectos, quemaduras o pequeñas irritaciones de la piel. Todavía me acuerdo cuando se quemó Irene la mano y al envolverla en una hoja abierta después de un buen rato no quedó ni una leve marca de haberse quemado.
¿Cómo usarlo?
Nosotros siempre hemos usado el gel de aloe de las hojas. Para aprovecharlo se recomienda que el aloe tenga más de dos años y se cogan las hojas más grandes, ya que son las más antiguas. Hay que cortarlas con cuidado lo más cerca del pedúnculo o la tierra, con cuidado de no dañar el resto de hojas. Se puede guardar en el frigorífico, así no te da pena cortar una hoja para una pequeña quemadura ya que puedes guardarla para la siguiente vez. Una vez cortada la hoja se puede abrir y aplicar directamente o dejar que drene el gel en un recipiente. Nosotros siempre abrimos la hoja y nos la ponemos directamente.
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| Origen de la foto |
Son de clima cálido o templado y la temperatura ideal está entre los 20-25 ºC sin cambios bruscos así que nuestro clima de meseta no les va nada bien. Pero no hay problema, los tenemos en el interior en una ventana donde reciben suficiente luz pero están protegidos de las temperaturas de fuera.
El sustrato tiene que ser fácil de drenar. Lo más fácil es añadir arena al sustrato que tenemos en el resto de plantas.
El aloe, como todas las plantas grasas, puede estar largos períodos sin agua, pero si queremos que sus hojas estén gorditas y llenas de gel no debemos dejarle mucho tiempo sin agua. Lo mejor es regarle poco pero a menudo.
¿Cómo reproducirlo?
El proceso es muy sencillo. Además se puede aprovechar este momento para trasplantarles a una maceta más grande. Se quita la maceta, se van separando los hijos de la tierra y se plantan en macetas de manera individual.
Y en esta fase estamos nosotros, con un montón de hijos alrededor de las primeras plantas que teníamos, y ahora en macetas esperando madurar... así que si alguien quiere una planta de aloe, ¡que nos la pida!













